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Como estos días alguien nos está intentando “tocar las narices” escondiéndose en el anonimato, con google maps, business, y de otras maneras que no vamos a difundir, no sea que algún iluminado le demos ideas… estábamos acordándonos de ese alguien y se nos ha ocurrido que puede ser útil un post recopilando a algunos de estos indeseables que circulan por internet, ay que si los conocemos, al menos tendremos alguna herramienta más para poder evitarlos. ¡A la salud  de nuestro “tocador de narices”!.

Pocos inventos a lo largo de la historia han tenido un impacto tan grande en nuestras vidas como internet. Gracias a él, hemos descubierto nuevas formas de comunicarnos, de aprender, de trabajar… Además de poder disfrutar de un sinnúmero de vídeos de gatitos. Pero la historia demuestra que todos los grandes inventos, exceptuando quizás la tortilla de patata, tienen su lado negativo. Internet no iba a ser una excepción, claro está; a su sombra, y normalmente amparándose en el anonimato, proliferan unos seres más preocupados de destruir que de construir. Vamos a hacer un repasillo de algunos de estos nuevos roles y a explicar alguna táctica que nos puede ser útil para, si no acabar con la molestia que generan, al menos atenuarla.

TROLLS O TROL

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No alimentes al troll

Un troll, o la forma más aconsejada, trol, es, según la Fundéu BBVA, un “alborotador o polemista que, a través de mensajes en foros digitales, intenta molestar o provocar al resto de participantes”. Pueden aparecer en conversaciones de todo tipo, aunque hay ciertos temas por los que sienten predilección: discusiones sobre feminismo, racismo, sexo, etc. Algunos pueden ser bastante inofensivos, o incluso parecernos graciosos, pero otros llegan a realizar actos despreciables como burlarse de un padre por la muerte de un hijo (sí, esto sucede).

También hay que ser cuidadosos a la hora de definir a alguien como un troll; no todo el mundo que emite una opinión que nos disgusta lo es. Su intención tiene que ser la de molestar y dinamitar una discusión.

Un hater es similar a un trol, pero a diferencia de este, no actúa para molestar, es así de verdad. Dejamos al criterio del lector qué es peor. Otra mala práctica de los haters es toquetear datos de internet para hacer daño, malas opiniones, generar conflictos entres personas o empresas…

¿Qué hacer con los troles? Si das con uno en un foro o te intenta trolear datos, lo mejor es pasar de él, no hacerle ningún caso; aunque te mueras de ganas de demostrarle lo patán que es, olvídalo. Un troll se nutre de tus reacciones; así que no reacciones (no lo alimentes). Si te lo encuentras en tu blog, borra sus comentarios. Ojo, estate seguro de que es un troll, no alguien que simplemente te critique. Las críticas pueden ser útiles, las troleadas no. Si molesta mucho, puedes probar a bloquear su IP; si es un poco hábil esto no servirá de mucho, pero por probar que no quede. Por supuesto, si detectas que algún comentario puede ser constitutivo de delito, ponte en contacto con la policía o con la Guardia Civil.

SPAMMERS Y SPAM

spam“He venido a hablar de mi libro”. Esta frase de Umbral se puede aplicar a los spammers. La RAE define el spam como “correo basura”. En la actualidad el concepto no se limita al correo electrónico, cualquier medio que pueda emplearse en internet para hacerte llegar publicidad no deseada es considerada como spam. “He venido a hablar de mi empresa (o de la empresa que me pague)”. Puede ser un individuo muy pesado, o puede ser una compañía que se dedique a ello profesionalmente.

Algunas de las medidas usadas para combatir a los troles te pueden servir para los spammers. Puede ser recomendable incluir captchas en tu blog, así evitarás ataques masivos con bots. Si tu web está construida con WordPress, puedes utilizar plugins anti-spam como Akismet o Stop Spam Comments. Si administras una tienda online diseñada con PrestaShop, puedes confiar esa labor a este módulo Prestashop.

PHISERS Y PHISING

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Un internauta incauto ha mordido el anzuelo

Los phishers son los que hacen phishing; un intento de engañar a un internauta para obtener información confidencial, normalmente con el fin de conseguir dinero. Vamos, como los que van a tu casa haciéndose pasar por los revisores del gas, pero en internet. Los casos que hemos visto antes eran molestos, pero aquí nos pueden estafar. Normalmente contactan contigo a través del correo electrónico haciéndose pasar por una empresa de confianza (siempre y cuando consideremos a los bancos como tales), y nos solicitan algún tipo de clave como el PIN de la tarjeta de crédito. Que quede esto muy claro: ninguna empresa seria te va a solicitar nunca que le envíes una clave por correo electrónico. Y ya aprovechando, ninguna modelo rusa se va a enamorar perdidamente de ti sin haberte conocido, ni ningún príncipe nigeriano requiere de tus servicios para cobrar una herencia.

Si tienes que hacer alguna operación (un pago, por ejemplo) donde tienes que insertar los datos de tu tarjeta crédito, toma algunas precauciones. Asegúrate de que la conexión es segura mirando la barra de navegación, comprueba si la URL tiene un nombre sospechoso y mira si no ves nada raro en el aspecto de la web, pero sobre todo siempre, desconfía siempre de un email que te solicite datos bancarios o contraseñas de tu banco, nunca hagas caso.

Nadie regala duros a pesetas. Si navegando por internet te sucede algo demasiado bueno para ser verdad, es porque probablemente no sea verdad. Sentido común y no facilitar claves comprometidas a nadie.

 

Bueno, espero haber sido de ayuda; a ser posible, no troleéis en los comentarios ni hagáis spam y dejad en paz a otras empresas en Internet, dedícate a ser bueno en vez de a “hacer el malo” a otros.

Hasta la próxima entrada.